La pandemia de COVID-19 ha dejado una gran cantidad de sectores con pocas expectativas de crecimiento para los próximos trimestres e incluso años, debido a la destrucción de partes importantes de las cadenas de valor de las empresas. Sin embargo, toda crisis viene acompañada de un replanteamiento de los objetivos a largo plazo de las economías y sociedades afectadas. Uno de los objetivos que ha tomado un importante protagonismo, es la necesidad de que el crecimiento económico venga acompañado por el respeto al Medioambiente. 

En este sentido, las energías renovables han experimentado un crecimiento exponencial en la contribución a la producción de energía eléctrica en todo el mundo. Después de que España experimentara un boom de la energía eólica, principalmente, entre los años 2000 y 2011 (+867%), ahora observamos cómo la fotovoltaica ha empezado a tirar del carro gracias, en gran parte, al abaratamiento de los costes de producción y los avances tecnológicos, convirtiéndose en la fuente de energía más competitiva económicamente.

De este modo, en 2019, el sector fotovoltaico experimentó un crecimiento en instalaciones del 13%, +117 GW, de los cuales 16,7 GW fueron instalados en Europa, siendo España el principal impulsor a nivel europeo tanto en términos relativos (+92%) como absolutos (4,7 GW) y el sexto a nivel mundial.

De cara al futuro, las expectativas se mantienen muy positivas, gracias a diferentes acuerdos alcanzados, tales como el acuerdo de París sobre transición ecológica y el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), en el que se marca un objetivo de potencia fotovoltaica instalada para el 2030 de 39 GW (vs los 9,9 GW actuales) sólo en España. Al mismo tiempo, según las estimaciones de Bloomberg New Energy Finance, en 2050, 2/3 de la generación eléctrica a nivel mundial serán de 0 emisiones, y la fotovoltaica y la eólica producirán el 50% de la energía eléctrica.

Este crecimiento viene acompañado tanto por las facilidades regulatorias y ayudas gubernamentales, como por la importante mejora de su competitividad. No en vano, entre 2010 y 2020 se han reducido los costes de producción de la energía fotovoltaica en un 89% y, se estima, que se reducirán en otro 34% hasta 2030, según la Agencia Internacional de la Energía. 

Si giramos la mirada hacia el mercado, observamos cómo los movimientos corporativos no se han hecho esperar y las noticias sobre la búsqueda de captación de capital de las diferentes empresas del sector no cesan, buscando un fortalecimiento de sus balances y un mejor posicionamiento para maximizar dicho crecimiento y aprovechar esta nueva fiebre “dorada”. 

A finales de octubre, y después de la última salida a bolsa hace casi 2 años, casualmente por un desarrollador de plantas fotovoltaicas, Solarpack, vivimos la exitosa salida de Soltec, compañía de equipamiento para instalaciones fotovoltaicas especializada en el diseño y fabricación de seguidores solares, la cual consiguió recaudar más de 150 MM€ mediante ampliación de capital. Del mismo modo, el desarrollador de plantas fotovoltaicas Solaria ha sido la última compañía en incorporarse al IBEX-35.

Asimismo, si analizamos el comportamiento de la bolsa española en los dos últimos años, observamos que 2 de las 3 compañías que mejor se han comportado, se dedican a energías renovables: Grenergy y Solaria, con una revalorización del 478% y 352%, respectivamente, a noviembre de 2020. 

El éxito de Soltec, además, ha abierto camino a otras empresas que se han lanzado a la búsqueda de fondos en la Bolsa, como es el caso de Capital Energy, cuyo objetivo es desarrollar una cartera de 30GW en parques fotovoltaicos y eólicos. 

Cada vez son más los que destacan que el sector fotovoltaico supone una gran oportunidad de inversión, ya que cuenta con el apoyo institucional del estado español y la Unión Europea (Tratado de París) y será el gran beneficiario en el proceso global de electrificación y transición energética. 

Los fondos de capital riesgo son también conscientes de la necesidad de capital del sector y han fijado la mirada en compañías relacionadas con las energías renovables. De este modo, Everwood Capital ha llegado a un acuerdo con Prodiel para comprar proyectos fotovoltaicos en España por más de 1 GW, lo que supondrá la mayor parte de la inversión de su quinto fondo, para el que se ha fijado una rentabilidad objetivo neta del 12% anual. No obstante, sus fondos anteriores arrojaron rentabilidades de entre el 17,8% y el 33,1%, superando el target. 

Mientras, la coreana Hanwha ha comprado en el último año, a través de su filial Q Cells, más de 1,4 GW al promotor español Ric Energy; Lightsource BP y Forestalia han reforzado su alianza en España con nuevos proyectos, y la firma de capital riesgo Suma Capital planea invertir entre 20 y 25 millones de euros en miniplantas solares con Efelec. 

Las apuestas  por las energías renovables han empezado, no parece que vayan  a ser pocas, ni tampoco que vaya a ser una carrera de corto recorrido. Ahora bien, no podemos dormirnos si queremos tener una posición ganadora.

Pablo Martínez, CAIA
Senior Director Finenza

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