En los últimos años, la formación profesional en España ha estado integrada por dos subsistemas destinados a diferentes colectivos, sin relación entre ellos y generadores de limitaciones en la cualificación y recualificación profesional en España.

Estos dos subsistemas son:

  • La formación profesional reglada o inicial,que depende del Ministerio de Educación y de las Comunidades Autónomas.
  • La formación para el empleo, vinculado al Ministerio de Empleo y Seguridad Social y a las Comunidades Autónomas.

Sin embargo, para mejorar la capacidad de dar respuesta a las necesidades del mercado laboral, deben implantarse mecanismos permanentes de cooperación y comunicación entre el mundo empresarial y los centros educativos.

Ante la necesidad de crear un único sistema que ofrezca a la ciudadanía, de cualquier edad y en cualquier condición, en junio de este año el Ministerio de Educación presentó el anteproyecto de la futura Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional, que trata de dar respuesta a este planteamiento promoviendo la relación continuada entre empresas y centros educativos, impulsando la autonomía de los centros y potenciando su relación con las empresas.

Se espera, así, que a finales de este año este anteproyecto para un nuevo modelo de Formación Profesional haya sido aprobado, de tal manera que se alcance un sistema capaz de responder con flexibilidad a las competencias demandadas por el mundo laboral tanto para el aumento de la productividad como para la generación de empleo y su mantenimiento.

Esta Ley Orgánica de Ordenación e Integración de la Formación Profesional supone un salto radical respecto a la regulación anterior. Entre los cambios significativos que recoge se encuentran los siguientes:

  •  Alcanzar el nivel adecuado de cualificación de la población activa en relación con las necesidades del mercado laboral.El 50% de las oportunidades de empleo en la segunda mitad de esta década estarán reservadas para personas con cualificación intermedia, y solamente el 16% de los puestos de trabajo requerirán bajo nivel de cualificación.
  • Aumentar el porcentaje de alumnado que elige Formación Profesional. Actualmente, la tasa de matrícula en Formación Profesional es sensiblemente inferior a la de los países de la OCDE y de la propia UE.
  • Incrementar el número de plazas de Formación Profesional y ajustar la oferta a las necesidades del mercado laboral.
  • Desarrollar un marco para la Formación Profesional Dual y ampliar la presencia de la empresa en la formación. Toda la formación profesional será dual, de tal manera que tanto el centro educativo como la empresa, se corresponsabilizan de la formación del aprendiz.
  • Aumentar el número de horas de formación que realizan los trabajadores y personas en búsqueda de empleo para equipararnos con los países más avanzados.
  • Desarrollar un sistema de Formación Profesional a lo largo de la vida flexible, accesible, acumulable, acreditable y capitalizable, con un acompañamiento permanente de orientación profesional.
  • Incorporar la innovación, el emprendimiento, la digitalización, y la sostenibilidad en una oferta formativa actualizada, atractiva y flexible, que de respuesta a las necesidades de formación de la ciudadanía y de las empresas

En conclusión, a través de esta nueva ley se busca dar respuesta a los desafíos y retos estructurales que presenta el modelo de formación profesional actual, que demanda un único sistema que abra a la ciudadanía oportunidades de formación acordes con sus necesidades, expectativas y capacidades.

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